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Las trabas legales del machismo

  • Foto del escritor: Evelyn Yarce
    Evelyn Yarce
  • 3 abr 2022
  • 4 Min. de lectura

“Isabel es la sexta víctima mortal por violencia de género en España en 2022”, “Un hombre mata a su pareja de un disparo y después se suicida”, “Asesinada una mujer de 36 años en El Prat por su pareja que se entrega a los Mossos”. Estos son algunos de los titulares de crímenes machistas en lo que va de año, sumando 1133 mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas desde 2003. Pero, ¿cómo es el proceso legal por el que tiene que pasar una víctima de violencia de género? ¿Es fácil condenar a un agresor?


EL TEMOR DE LAS CIFRAS


Según la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género, las tres comunidades autónomas que más casos suelen tener al año son la Comunidad Valenciana, Madrid y Andalucía. Eso sí, 2021 registra la cifra más baja desde 2003 de asesinadas por sus parejas o exparejas, con 44 casos.


Esto radica en la cultura errónea de los mitos del amor romántico donde al hombre se le hacía creer que podía controlar a las mujeres. Así lo explica Beatriz Durán, psicóloga especializada en violencia de género y acompañamiento a las víctimas en el proceso legal. Es por ello, según declara, que muchos hombres cuando asesinan a su mujer por un deseo de controlarlas, “se arrepienten porque ya no tienen objetivo de odiar y deciden suicidarse”.


Los hombres que se acaban suicidando o lo intentan conforman la mitad de los agresores, según datos del Instituto de la Mujer. Son cifras que no evolucionan desde que se recogen datos en 1999. Es decir, aunque este año haya menos víctimas mortales a manos de sus parejas o exparejas, el número de suicidios de los asesinos no varía demasiado en proporción a años anteriores.


Los más afectados son los hijos, y se les proporciona ayuda psicológica limitada. No obstante, la abogada Carolina Lázaro, especializada en asuntos de familia y violencia de género, argumenta: “En los casos que he tratado se les compensa económicamente a los hijos pero por razones de herencia, no por violencia de género”.


EL PROCESO LEGAL: UN CAMPO DE MINAS


En 2021, según cifras del informe anual del Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), los hombres enjuiciados con delitos leves fueron 490, de los cuales 118 fueron absueltos. Según Lázaro, podría ser porque los delitos morales son más difíciles de demostrar por el factor de la intimidad. El observatorio señala que los delitos de lesiones y malos tratos son los que más abarcan, puesto que, el año pasado fueron un 68 % de los casos.


Las denuncias por cada 100.000 habitantes son alarmantes, los Juzgados de Violencia sobre la Mujer (JVM) contemplan un total de 162.848 en 2021. De todas estas, las zonas que más acumulan son la Comunidad Valenciana y las Islas Baleares. Aunque, las denuncias presentadas directamente por la víctima en el juzgado solo es un 1,40 %, pero sube si hablamos de los atestados policiales (un 72 %).


Según el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del CGPJ, en el último trimestre de 2021 se alcanzaron máximos históricos con un aumento de más de un 5 % de las denuncias. La experta Durán argumenta que se puede deber a que la lucha feminista está alcanzando sus objetivos, haciendo que muchas mujeres sean más conscientes de que están siendo maltratadas.


Eso sí, Durán lo tiene muy claro: “En el transcurso legal tienen que repetir su versión una media de 4 o 5 veces antes del juicio”. Explica que las víctimas tienen que ser muy exactas durante todo el proceso porque sino se les empieza a cuestionar. Es por esto que muchas mujeres acaban echándose atrás, porque no ven tan claro que les crean y que vayan a condenar al agresor. “Tienen miedo y pánico”, declara Durán.


“El proceso judicial para la mayoría de mujeres es bastante tedioso porque además de rememorar lo que han vivido, el sistema está colapsado y el proceso es largo”, asegura Lázaro. Primero tienen que presentar su versión al guardia civil. Después, si tienen que verlas un médico forense o una psicóloga, otra vez. Posteriormente en la oficina de víctimas, luego en el juzgado y, por último, tienen que reafirmarlo. Así lo desglosan Durán y Lázaro.


Esta psicóloga afirma que el impacto más inmediato y más generalizado es “la indefensión aprendida”. Es decir, las víctimas acaban “perdiendo fé en el sistema judicial” y piensan que solo les queda la opción de no defenderse. “En este país faltan recursos para protegerlas. Tuve que abrir mi consulta privada porque no me daban oportunidad de trabajar en los puntos de atención a la mujer por no tener experiencia”, asegura Durán.



Fuente: Estadísticas del Instituto de La Mujer / Elaboración propia.


¿CÓMO MEJORAR LA SITUACIÓN?


La experta en acompañamiento psicológico en el proceso legal propone como solución la atención a la víctima desde la primera persona que la interroga. “Si eso se graba como pasa en los casos de abuso sexual y no tuviera que repetir lo mismo tantas veces, no se cuestionaría a la víctima”, defiende.


La abogada Lázaro está de acuerdo: “Lo mejor sería que todos los agentes que intervienen en un proceso judicial estuvieran presentes en una única declaración, así solo tendría que manifestar los hechos una vez”. También incide en que lo más importante es el apoyo psicológico, destacando que las ayudas no deberían ser limitadas o fijas, se deberían adaptar a las necesidades de cada mujer.


Las mujeres denuncian más, son más conscientes y la sociedad también lo es. Los proyectos, asociaciones y expertas en violencia de género son innumerables, pero la realidad de los cambios la muestran las cifras y, por tanto, la capacidad de trascender que tenga el sistema judicial. Así son las trabas legales del machismo.


 
 

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