«Le decía que no quería tener relaciones sexuales, pero no me hacía caso»
- Evelyn Yarce

- 28 mar 2022
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Declara una demandante en la Audiencia de Castellón
La primera sesión de un juicio con posibles delitos de abusos sexuales ha empezado en la Audiencia Provincial de Castellón. Los acusados han sido los primeros en declarar y se ha sabido hoy que tienen relación familiar de tío y sobrina. Posteriormente ha declarado la víctima que se ocultaba tras un biombo, y por último han ido pasando los trece testigos, la mayoría amigos y familiares de los acusados. No obstante, también se encontraban psicólogas, educadoras sociales y un guardia civil.
Los hechos se remontan a finales de 2016 cuando una menor de edad es retenida contra su voluntad en el domicilio del tío de una supuesta amiga suya. La menor tenía 15 años en ese momento y residía en el Centro de Acogida de Menores, “Casa Don Bosco”. El 28 de diciembre de ese año, la menor se va intencionadamente con ella, sin seguir el procedimiento del centro. Se fueron a casa del acusado, donde acabó estando retenida hasta el 1 de febrero de 2017, cuando la encontró la guardia civil. En ese periodo de tiempo el familiar de su amiga abusaba sexualmente de la víctima.
Comienza el juicio y el juez le pide al acusado, un hombre de unos 70 años, que se levante para declarar. Este se mantiene firme diciendo que la chica estaba en su casa libremente. Asimismo, la fiscal le pregunta sobre las supuestas violaciones hacia la menor, a las que el acusado insiste: «Yo no la maltraté nunca, ni le obligué a quedarse en mi casa ni a tener relaciones sexuales». Respondiendo a una pregunta, destaca que la menor dormía en una habitación individual donde tenía todas sus cosas.
Cuando la guardia civil encuentra a la menor en casa del acusado, el procesado declara que en ese momento la menor estaba en el baño escondida porque pensaba que la buscaban por haberse escapado del centro.
Posteriormente, el juez ordena al señor que se siente y que se levante la acusada. Esta mantiene que es la menor la chica complicada y conflictiva, y defiende que es la que insiste en querer irse del centro. Cuenta que se fueron a comer y luego la menor se fue con su novio, y no volvió a saber nada de ella. Aunque, luego asegura que sabía que estaba en casa de su tío: «Ella hablaba por el ordenador con su novio, su madre y su hermana y salía libremente de la casa».
La acusada se sienta y la denunciante empieza a declarar tras un biombo y con un micrófono. La chica, que actualmente tiene 20 años, afirma: «Confiaba en ella, y me presentó a su tío, pero no sabía cómo era». Asegura que el día que se fue del centro lo hizo porque quiso. «Al principio estaba en su casa voluntariamente, luego me encerraron», admite la víctima. Contradiciendo al acusado, ella declara que no le dejaba dormir sola, tenía que estar con él.
La fiscal comienza a hacerle preguntas detalladas sobre cómo pudieron ser las agresiones sexuales, y es entonces cuando la demandante se viene abajo, se le escucha sollozar mientras responde confusa. «Le decía que no quería tener relaciones sexuales, pero no me hacía caso», defiene. La acusada hacía gestos en los que negaba con la cabeza, a lo que el juez le llamó la atención.
Cuando la chica termina de declarar y se va por una puerta contigua, la acusada pide ausentarse alegando no poder respirar bien. Sale con las manos temblando acompañada de una trabajadora de la Audiencia Provincial. Al rato, entra la trabajadora explicando que a la acusada le ha dado un ataque de ansiedad, y no volvió a la sala hasta el final del juicio, cuando se plantean las conclusiones de las partes.
En ese momento empezaron a pasar los testigos. El guardia civil encontró la habitación principal como la única que parecía habitable y donde estaban todas las cosas de la chica, que quiso irse con ellos. “Parecía trastocada”, reconoce. Las declaraciones de los testigos eran contradictorias entre sí y atacaban muchas veces a la víctima. Una educadora social, encargada del centro el día que la menor se fue, asegura que la acusada influyó en que la víctima saliera de allí.
Una vez finaliza el juicio, la fiscal concluye determinando que se eliminarían todos los delitos de la acusada, excepto la detención ilegal, pues la menor niega que esta tuviese que ver en las agresiones sexuales. No obstante, destaca que al acusado se le mantendrían todos los delitos y sería el único en indemnizar a la víctima.
Asimismo, asegura que el testimonio de la denunciante es muy válido, pues mantiene un discurso lineal casi todo el tiempo, según declara la fiscal. Luego han hablado los abogados de la defensa apelando a las contradicciones de la víctima para intentar reducir los delitos, aunque la letrada de la acusada se ha mostrado conforme.