Somos nuestras propias enemigas
- Evelyn Yarce

- 19 ene 2022
- 2 Min. de lectura
Me miro al espejo y no me veo lo suficientemente delgada. Mi pelo no es largo, sedoso y liso como la mayoría de las chicas de mi clase. Todo lo contrario, mi pelo es corto, rizado y casi imposible de peinar. Cuando me empieza a crecer el vello del cuerpo me siento avergonzada y hago lo posible para que no se vea.
No hay peor sumisión que a la que nos enfrentamos nosotras mismas. Somos nuestras propias cadenas por culpa de los medios, las películas, los libros... vivimos en un entorno que nos ha censurado a lo largo de la historia. Nos han limitado y condicionado en la forma de actuar y de hablar. Las mujeres siempre debemos lucir bellas, sin defectos, y callar. Siempre callar.
Ahora se empieza a visibilizar que podemos ser libres, que podemos liberar nuestro cuerpo. Pero las cadenas que nos ponemos nosotras mismas a raíz de una sociedad patriarcal siguen presentes. Quiero quererme pero es complicado. Quiero aceptarme pero las comparaciones continuas me lo impiden. Porque eso sí, nos han enseñado a compararnos y a competir continuamente entre nosotras. Y al final, nosotras mismas somos el único apoyo fiel que nos queda.
Quiero dejar de depilarme y aunque me dicen que puedo hacerlo, sigo enfrentándome a las cuchillas, a los cortes, a las dolorosas vendas de cera y a los picores. Quiero dejar de juzgar a una mujer cuando veo vello en sus axilas. Pero un pensamiento inconsciente se apodera de mí y no puedo evitar el prejuicio.
Somos libres, pero la sociedad nos debe mucho, porque aún no tenemos el poder real sobre nuestra mente y alma. Podemos hacer lo que queramos relativamente, pero seguimos atadas a una cadena inconsciente creada por los estereotipos y los patrones a los que respondemos día a día.
Quiero ser libre, pero quiero ser libre de verdad. Para poder tener poder y representación en la sociedad, necesitamos el poder sobre nosotras mismas, porque somos nuestras peores enemigas. ¿Cuándo superaremos los límites? ¿Quién nos devuelve el tiempo perdido? ¿Quién nos ayuda en nuestra lucha interna que otros nos han creado?