Una pelirroja con garra feminista
- Evelyn Yarce

- 6 dic 2021
- 2 Min. de lectura
Finales del siglo XIX y una niña con cabellos de fuego tiene una mirada inocente y con un horizonte enorme y amplio en un mundo con ideas tradicionales y conservadoras. Su infancia se ve aplastada y arruinada hasta los 13 años cuando es adoptada. Aun así Anne no abandona su espíritu lleno de luz. Esta es la primera lección que aprendemos.
«Anne with an E» defiende muchos valores liberalistas desde la mirada de una pequeña imaginadora y romántica. Primero hablamos del valor de la infancia desde la libertad imaginativa y sin anclas, sobre todo, sin prejuicios. Hablando de prejuicios nos lleva al tabú de la menstruación cuando Anne hace la pregunta clave: ¿Por qué tenemos que esconderlo?
«Las mujeres no nos completamos con los hombres, las mujeres nacemos completas».

Anne With an E. || Fuente: InMendoza
En tiempo tan difíciles, sobre todo para las mujeres, la mente abierta e increíble de Anne le permite volar hasta límites inimaginables. Da una enorme lección al público espectador, porque aunque se trate de un pasado lejano, la cruda realidad está presente. La mujer tiene que seguir escondiéndose y tapándose de un mundo que es cruel para ella. Son juicios constantes hacia nuestra manera de vestir, de actuar y de hablar.
Además, establece entre tantos un tema interesante, que es el amor. Hasta el último capítulo no vemos que acaba con el chico que estábamos esperando, pero no está todos los días pensando en él. Ella sigue sus sueños y persigue sus propias ambiciones sin importar nada más y su mente abierta sigue presente allá donde va. Las chicas en las series y en las películas siempre se le muestra como la mujer sensible que necesita ser socorrida por un su salvador y el amor de su vida.
Pero aquí no es así. Anne es una dulce chica, que sigue manteniendo su sonrisa a pesar de su dura infancia sin familia y maltratos constantes. Sigue manteniendo su personalidad y esencia a pesar de que hayan intentando machacarla una y otra vez. Sin duda, es una gran lección personal. Aunque como sabemos es un debate constante. No tiene porqué existir la presión social constante de no derrumbarnos. Nos debemos el derecho a mostrarnos, a abrirnos ante nuestro reflejo.
Es una serie increíble, aunque el único fallo nos algunos errores en la adaptación del libro a la serie. Han quedado huecos y dudas por resolver que parece que quedarán en el aire, y solo leyendo el libro se pondrán contestar.


