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El confinamiento supuso un impacto psicológico en la sociedad

  • Foto del escritor: Evelyn Yarce
    Evelyn Yarce
  • 28 abr 2020
  • 4 Min. de lectura

Evelyn Yarce. Villar del arzobispo. 28 / 04 / 2020

«España presenta el primer caso de coronavirus», «el presidente del Gobierno decreta el estado de alarma», «solo se podrá salir a la calle para lo imprescindible». Así comenzó a emerger el miedo y la confusión en la sociedad, influidos por el cambio de la rutina de forma casi radical. Las consecuencias no solo serán materiales y económicas, también habrá un impacto psicológico en la población. «El estado de ánimo bajo, la apatía, la ansiedad, o la hipocondría, fueron de las reacciones primeras, además del aumento de la xenofobia en este caso por los asiáticos», explica Soledad Quero, miembro del Servicio de Asistencia Psicológica de la UJI (SAP).

Sin embargo, no toda la población se verá afectada por estos síntomas, pues los factores y condiciones de cada uno son muy variados. Pero las personas más vulnerables a nivel psicológico son las que ya tendían a padecer estas sintomatologías, principalmente ansiedad e hipocondría o también llamado trastorno de ansiedad por la salud, tal y como afirma Quero.

A nivel de convivencia, Sara Porter, psicóloga especialista en terapia familiar, explica que puede haber mayores discusiones por el estado de irritabilidad y de angustia influidos especialmente por la falta de hábitos y la monotonía. Además, se da un mayor contagio de emociones, sobre todo las negativas. Hay tres trastornos derivados de estar expuestos a situaciones de estrés, como es la que estamos viviendo, que están identificados por la OMS en la clasificación de enfermedades internacional, que son los principales efectos a nivel psicológicos a largo plazo. El primero de ellos y al que más tendencia hay es el estrés postraumático. El segundo, el trastorno de adaptación, que se daría en las personas con dificultad de adaptarse al cambio.

El último se dará sobre todo en las personas que hayan perdido algún familiar y no se hayan podido despedir correctamente, lo que daría lugar a un trastorno de duelo prolongado, así lo explica Soledad Quero. No obstante, la sociedad, y los colectivos más débiles, parecen estar teniendo una mayor capacidad de adaptación de la que los expertos predecían.

Entre estos se encuentran los niños y adolescentes, que se adaptan bien. Sin embargo, Vanesa Amat, especialista en psicología general sanitaria y neuropsicología afirma: «Lo normal es que hayan aparecido ataques de agresividad, ira, enfado, lloros por no entender esta situación al principio». Vanesa Amat está especializada en trabajar con otro colectivo vulnerable, personas con diversidad funcional, y explica que muchas de ellas entienden la gravedad del asunto, pero otras no. «El problema es que muchas veces están unidos trastornos mentales tipo obsesivos, paranoicos y eso sí puede agravarse». Por otro lado, según Amat, el personal sanitario es uno de los colectivos más sensibles a padecer sobre todo estrés postraumático, puesto que son los que más expuestas están a la enfermedad y a la situación.

El último de los principales colectivos, son las personas mayores, las más vulnerables a ser contagiadas. Aunque no solo se ven afectadas por esto, más de dos millones de personas mayores de 65 años viven solas en España, según un informe de Europa Press, y datos del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La principal línea de investigación del grupo GIANT de la UJI es la mejora de la calidad de vida de las personas, y en particular de las personas mayores. Óscar Belmonte, licenciado en ciencias físicas y coordinador del grupo, declara: «La soledad y otros constructos psicológicos normalmente no se tienen en consideración cuando se mide el estado de calidad de vida o de salud mental de las personas mayores».

Antonio Caballer, miembro del departamento de Psicología evolutiva del grupo GIANT, explica cuáles son las principales consecuencias de esto en personas mayores: «Puede ser depresión, inicio de deterioro cognitivo leve encaminado a posibles demencias como el alzhéimer. Y no tan solo eso, sino conductas como consumo de tabaco, sobrepeso etc.». En respuesta a esto, están llevando a cabo la creación de un robot conversacional llamado SERENA, que hace una serie de preguntas para evaluar el nivel de soledad y estado de ánimo de la persona.

Otros expertos están emprendiendo proyectos para medir la situación y poder prever los tratamientos psicológicos que necesitará la población cuando todo esto acabe, pues tal y como explica Soledad Quero los efectos se verán en mayor medida a largo plazo. Entre estos se encuentran Carlos Suso, miembro del SAP, junto con Ramón Martín, de la universidad de Murcia y adjunto a la unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil murciano.

La principal conclusión del estudio que han realizado durante tres semanas, es que la clave está dentro de cada uno. Si la persona tiene una alta capacidad de tolerancia a la frustración, tendrá mayor capacidad de superar la adversidad, según Soledad Quero, quien analiza el estudio.

Asimismo, se pondrá en marcha un proyecto internacional con el mismo objetivo, donde el país coordinador es Holanda, y participan Italia, Suiza, Indonesia, Turquía, Estados Unidos, Australia, China y España. Lo que quiere el estudio es ver si se puede predecir los síntomas asociados con la salud mental, a partir de las características que rodean las circunstancias de cada persona.

Por otro lado, numerosos investigadores recalcan que no hay una precisión clara de los estudios todavía. «La cuestión de los datos siempre ha sido, desde la comunidad matemática, un caballo de batalla porque tener buenos datos significa hacer buenos modelos y predicciones, y esta situación es totalmente nueva», expresa Rafael Villanueva, integrante del grupo de investigación MUNQU de la Universitat Politécnica de València.

La incertidumbre de los matemáticos agrava la preocupación de la población que está sumergida en un mar de preguntas, y busca respuestas en las redes sociales. Sin embargo, en ellas se encuentran muchas veces bulos y noticias falsas. Por ello, entre las recomendaciones de los especialistas, se encuentran las de informarse una vez al día y de fuentes fidedignas. Además, para evitar la excesiva preocupación y el miedo, destacan la importancia de tener un propósito de vida, seguir manteniendo buenos hábitos y marcarse una nueva rutina.



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